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Las crisis financieras en la historia

Vik AdNetwork | 8:17 | 0 comentarios

Las crisis financieras no son fenómenos nuevos. Ambas son características de la historia económica mundial. Las crisis financieras asociadas a burbujas especulativas y excesiva acumulación de deudas, son eventos recurrentes que comparten un patrón similar, matizado con las características de cada país y momento histórico.

En primer lugar aparece una innovación, que puede ser un avance científico como la máquina a vapor o los ferrocarriles (siglo XIX), la radio (década de los veinte), la televisión (década del cincuenta) o el internet (años noventa); en otros casos es una herramienta de ingeniería financiera, como aquellas aparecidas desde la última revolución de las tecnologías de la información. La informática y la conexión en tiempo real facilitaron la creación de nuevos productos financieros.

En segundo lugar, los beneficios generados por la innovación originan una sobrereacción o euforia de los inversionistas, que en algunos casos somete al activo a un intenso proceso de especulación. El activo puede ser cualquier bien, aunque por lo general han sido acciones y bienes raíces. Las ganancias de corto plazo actúan como un imán, donde comprar barato hoy para vender mañana a un precio mayor es la norma. En tercer lugar, el aumento de la demanda por el activo eleva su precio por encima de los fundamentos creando una burbuja especulativa; mientras tanto, la teoría exalta las virtudes de la nueva tecnología, y aparecen expresiones como la nueva era, esta vez es diferente, nueva economía y otras similares, que buscan justificar la elevación del precio y descartar fenómenos similares anteriores. El uso extendido de la innovación misma sirve para justificar la burbuja.

El argumento utilizado durante la fase de auge de la burbuja inmobiliaria de 2003-2007 fue que los bienes raíces eran una inversión segura, pues nunca pierden valor dado que los precios de las viviendas jamás descienden. La demanda excede a la oferta. Inclusive los aumentos en los precios de las viviendas, aumentaban la riqueza de las personas (las viviendas son un activo), por lo que pedían un segundo préstamo con la vivienda como garantía y así sucesivamente. Familias endeudadas, crédito abundante y barato, precios al alza configuraban un escenario que tenía un fin, como ha ocurrido a lo largo de la historia.

En cuarto lugar, como el aumento en la demanda está sostenido por mayor deuda (el boom crediticio acompaña al boom del activo), existe un límite; cuando la demanda deja de aumentar, los precios dejan de subir y los inversionistas huyen en manada, de la misma manera que habían entrado. La burbuja estalla pues la oferta supera a la demanda. Las posteriores disminuciones en el precio ahondan la crisis. Dicho de otro modo, la innovación es sostenida y expandida por un boom crediticio. La burbuja especulativa requiere de dinero barato y endeudamiento para la compra del activo. Sin embargo, no todo boom crediticio genera una ola especulativa. El componente sicológico, reflejado en la sobrerreacción de los inversionistas y en la confianza de que esta vez es diferente es el elemento clave, que origina la especulación.

El crecimiento de la burbuja ocurre dentro de un período de buenos tiempos, es decir, períodos caracterizados por una rápida expansión económica en un ambiente más general de estabilidad. El escenario de aparente bajo riesgo, lleva a aumentos en el endeudamiento gracias al boom crediticio que sostiene la euforia especulativa. Entre las mayores crisis financieras de los Estados Unidos destacan las ocurridas en 1893, 1929 y 2007. En los tres casos, la década previa estuvo caracterizada por un crecimiento económico rápido dentro del cual surgió la especulación alrededor de algún activo. Los ferrocarriles y los productos agrícolas en la primera de ellas, las acciones en la segunda y las viviendas en la tercera. Otras crisis también han tenido los mismos elementos.

Sin embargo, caben dos observaciones: en primer lugar, no toda burbuja genera una crisis financiera; en segundo lugar, no todos los tiempos de estabilidad, es decir, los buenos tiempos terminan en una crisis. El conector entre el colapso de una burbuja especulativa y una crisis financiera es el nivel de endeudamiento.

Los impactos de las crisis financieras son visibles al menos en cuatro campos: en primer lugar, la disminución de la actividad productiva. En segundo lugar, el aumento en la tasa de desempleo. En tercer lugar, la caída del comercio. En cuarto lugar, el aumento de la deuda pública debido a dos razones: por un lado, la reducción de la recaudación tributaria por el menor crecimiento y por otro, en el mayor gasto debido a los programas de rescate del sistema financiero y de estímulo económico.


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