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El dilema de la industria de las microfinanzas en el Perú

Vik AdNetwork | 8:47 | 0 comentarios

Por Gustavo Fernández (Conexión ESAN)
Hace ya varios años que Perú es un claro referente en el sector de las microfinanzas y el 2011 no ha sido una excepción. Hemos vuelto a conseguir el primer lugar como entorno de negocios para las microfinanzas, y este logro se sustenta en una regulación sólida, una supervisión fuerte y sobre todo en una industria con actores muy comprometidos y con bastante conocimiento del segmento.

Pero este éxito no se ha traducido en la seguridad o posición de dominio para las Instituciones Microfinancieras (IMF). Al contrario, este éxito ha permitido que competidores más grandes vean una oportunidad en un segmento que paga tasas mucho mayores a las que ellos manejan, con una morosidad bastante controlada.

Estos competidores, los bancos comerciales tradicionales, han entrado al sector con recursos financieros holgados, producto de la bonanza que el sector financiero viene teniendo hace muchos años; y con costos de fondeo menores, tanto por la escala del fondeo como el riesgo del negocio combinado de ellos, menor que el de un negocio puramente de microfinanzas.

Esta penetración de la banca tradicional en el segmento, que se conoce en la literatura del sector como el downsizing, se ha producido atacando a los clientes que ya habían sido bancarizados por las IMF. El menor costo de fondeo y el ya conocimiento de la experiencia de pago de estos clientes (lo que reduce el riesgo de selección adversa), ha permitido que los nuevos participantes entren en el segmento con costos menores y consecuentemente ha depredado el margen que tenían los participantes originales del sector.

Frente a estos eventos, los participantes enfrentan una serie de decisiones estratégicas, que podemos resumir en tres:

La primera y la más compleja es el upsizing, es decir, contraatacar e ir por los segmentos superiores. Esta es una opción costosa y muy arriesgada, ya que implica cambiar la manera de gestionar el negocio, dado que se trata de clientes de un perfil diferente, con una demanda estandarizada de productos diferentes.

Adicionalmente se requiere una manera distinta de gestionar la operación. Se trata de segmentos muy bien atendidos por sus bancos actuales, con un precio bastante bajo derivado de un nivel elevado de competencia. Vale decir, fuera de requerir inversiones significativas en generar los modelos, productos financieros y estructuras de análisis, gestión y cobranza, requeriría de contar con recursos financieros más baratos a los que actualmente acceden las IMF.

La segunda opción es reforzar su posición en el segmento a través de la fusión y/o adquisición de otras IMF. Esta opción, si bien es viable ya que permitiría tener IMF más grandes, con economías de escala importantes, logrando reducir sus costos transaccionales y de fondeo, reviste del riesgo que la escala alcanzada no sea suficiente para competir con los nuevos miembros de la industria.

Fuera de esto, está la complejidad de fusionar culturas organizacionales diferentes y metodologías que muchas veces están explicadas en la realidad de una región o una actividad donde la IMF adquirida se ha enfocado.

La tercera opción, y quizás la que más protección le podría ofrecer a las IMF, es el downsizing. Si bien el Perú presenta la tercera penetración más alta en el segmento de la región (es atendido el 33.9% de los potenciales clientes), dicha penetración dista de ser homogénea, manteniendo una concentración en ambientes urbanos y en los estratos altos del segmento. El crédito promedio en Perú es de US$ 2,209, más de seis veces que los US$ 348 que tiene el crédito promedio en México.

Ir por créditos en sectores rurales y más pobres es una tarea que demanda reconvertir modelos de gestión del negocio, logrando costos transaccionales menores a los actuales. Por otro lado, ofrece ventajas interesantes, no sólo reflejadas en una tasa bastante mayor (en México la tasa promedio es de 72% comparado con el 28% que tiene la industria en el Perú).

Tener un crédito promedio tan bajo concentrado en grupos no tan grandes hace que sea muy costoso atender a estos clientes para un banco con un estructura organizacional más rígida, fuera de que el primero en desarrollarse en este mercado puede consolidar rápidamente, obteniendo una posición de dominio sólida, ya que estarían dadas las condiciones que pueden soportar un monopolio natural para ese cluster.

Pareciera que el derrotero con más opciones para los participantes medianos y pequeños de la industria es repetir el camino de bancarización de segmentos de bajos ingresos que tanto éxito les ha traído en el pasado. De la historia reciente deben aprender que se debe desarrollar modelos eficientes de gestión y generar posiciones de liderazgo que los protejan de competidores que puedan ver en su éxito una oportunidad.

¿Qué otras opciones podrían desarrollar las IMF para expandirse?


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