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La dinámica de la crisis

Vik AdNetwork | 15:55 | 0 comentarios

El Baltic Dry Index (BDI) es un índice que publica diariamente la Bolsa del mismo nombre en Londres. El BDI estima el costo del flete marítimo de las principales materias primas en las 26 más importantes rutas marítimas del mundo. En la medida en que estima el costo de materias primas que, a su vez, son insumos de la producción de todo tipo de productos, el índice lo usamos también como un buen indicador del futuro crecimiento del comercio y la producción mundiales.

Según Bloomberg, la caída acumulada del BDI en 94% (entre el pico de setiembre 2007 y noviembre del 2008, es decir, 14 meses) ya sobrepasó la caída del índice industrial Dow Jones durante la gran depresión, que fue de 89% pero, entre 1929 y 1932 (36 meses).

Si definimos la aceleración de la caída del BDI como la diferencia entre ambas velocidades (la del BDI fue de 7% mensual y la del Dow durante el inicio de la gran depresión fue menor al 3% mensual) podremos asumir que, en esta crisis, la aceleración del desplome resulta más rápida que durante los primeros años de la gran depresión. El 16/12/08 la FED acaba de bajar dramáticamente la tasa de referencia a un rango de entre 0 y 25 puntos básicos, es decir, una tasa negativa de interés (si descontamos la inflación), en un intento por detener la deflación.

Como adelantamos hace unos meses, con esta medida se acabó el margen de maniobra de la política monetaria tradicional. Y, como en 1929, la teoría neoclásica no aporta nada para interpretar lo que sucede y, menos aún, para prevenir lo que podría pasar. La especialidad de los neoclásicos es el análisis estático inspirado en la física newtoniana, la dinámica de las “estructuras socioeconómicas complejas” les es ajena. (Ciencia social por descubrir más cercana a la biología o la termodinámica). Bien dijo un renombrado economista del siglo pasado que la teoría neoclásica sirve solo para mantener el statu quo existente.

En mi opinión, la nacionalización de AIG disparó el efecto dominó que vivimos actualmente en el mundo desde inicios de año. Bloomberg calcula que, en lo que va del año 2008, los inversionistas en las bolsas del mundo han perdido 28 billones de USD, es decir, casi el doble del PIB actual de los EEUU. El costo fiscal promedio de las quiebras bancarias –desde junio del 2007– para los países industrializados oscila entre 13 y 19% de sus respectivos PIB´s (Ver: La República 23-11-08). Desde marzo del 2008, las quiebras bancarias y productivas han ido aumentando en dimensión y complejidad, hasta llegar a la quiebra de AIG, la aseguradora más grande del mundo, en setiembre 2008. Su rescate no calmó los ánimos, y las bolsas siguieron desplomándose.

La hipótesis que manejamos desde hace unos meses sostiene que la crisis crediticia retroalimenta y acentúa –a manera de efecto pro cíclico– el descenso de ciclo económico de largo plazo (fase B de Kondratieff). Ahora bien, EEUU no es lo mismo que China (o India o Rusia). En otras palabras, el primero es un país acreedor neto. El segundo, desde Ronald Reagan , es un país que consume compulsivamente más de lo que produce y su consumo improductivo lo hace “de fiado” de sus principales países acreedores.

Pero China ya es parte activa de la globalización y, para bien o para mal, está indisolublemente ligado a su socio comercial más importante: EEUU, país en franca recesión y entrando claramente a un proceso deflacionario. China ya dio claras evidencias del efecto de la crisis recesiva y deflacionaria en su economía. Mientras tanto, el costo de vida en EEUU cayó en noviembre al nivel más bajo en 60 años, el IPC también hizo lo propio, cayó en -1.2% (segundo mes de deflación), y la pérdida de empleos así como el aumento del desempleo siguen, desafortunadamente, en aumento.


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