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Los cuatro grandes del euro acercan posiciones sobre la unión bancaria

Vik AdNetwork | 9:00 | 0 comentarios

España cuenta ya con que Alemania acepte la ayuda directa a los bancos

España e Italia son en este momento dos de las mayores incógnitas del Consejo Europeo de mañana y pasado. La presión es máxima en los mercados y también en las reuniones preparatorias de la cumbre: Madrid, Roma, París y Berlín se reunieron anoche para tratar de avanzar y acordaron dar pasos sustanciales en lo relativo a la unión bancaria. Fuentes del Gobierno español aseguraron a este diario que los cuatro mayores países del euro acercaron posiciones. Madrid cuenta ya con que Alemania acepte la recapitalización directa de los bancos, según las citadas fuentes. Se trata de una opción que España persigue con ahínco y para la que dispone del apoyo de Francia e Italia con vistas a la cumbre de mañana y el viernes. La incógnita es cuál será la posición final del Gobierno de Berlín y de sus países satélites.

El ministro de Economía, Luis De Guindos, salió ayer “satisfecho” de la reunión en París con Pierre Moscovici (Francia), Wolfgang Schäuble (Alemania) y Vittorio Grilli (Italia) y en la que también estuvo Olli Rehn, vicepresidente de la Comisión, según una portavoz de Economía. “Se darán pasos de cara a una unión bancaria en la cumbre de Bruselas ante la necesidad de dar señales claras e inequívocas”, dijo la portavoz. Otras fuentes destacaron que las presiones son máximas para que Berlín acepte la recapitalización directa de bancos a cambio de una condicionalidad estricta en el sistema financiero y aseguran que Schäuble ya ha abierto esa puerta en privado, aunque no ha cambiado el discurso en público. Frente a la confianza del Ejecutivo español respecto a la posibilidad de que la recapitalización directa de los bancos vea la luz mañana o pasado, con lo que podría llegar a tiempo para una parte del rescate, un portavoz del ministerio de Finanzas alemán aseguró que Berlín “no comenta discusiones internas” y no quiso confirmar ese acercamiento.

El Gobierno de Angela Merkel piensa que, en términos generales, es difícil imaginar ninguna medida en la que se eludan tres puntos que a su entender son esenciales: que un Estado no sea responsable de garantizar el dinero otorgado, que el mecanismo de rescate tome riesgos directos en los bancos o que se produzca una intervención sin condicionalidad, indican las mismas fuentes.

El articulado del tratado por el que se crea el fondo de rescate europeo permite que se creen otros mecanismos con reglas distintas, lo que abriría un resquicio para poner en marcha la recapitalización directa de bancos sin necesidad de un cambio en los textos constitucionales, extremo que exigiría volver a votar en los Parlamentos que hayan aprobado ya los mecanismos de rescate. España, que cuenta con el apoyo explícito de Francia, evitaría así un incremento sustancial de la deuda pública (hasta 10 puntos de PIB, lo que supondría alcanzar ya la media europea) y conseguiría un respiro de los mercados. Pero la tesis de Alemania siempre es la misma: que no hay dinero sin contrapartidas y que es preciso una condicionalidad estricta para el sistema financiero español, además de la condicionalidad fiscal que ha convertido en obligaciones las recomendaciones de la Comisión (subida del IVA, pensiones, desempleo y demás).

España pidió formalmente las ayudas el pasado lunes y sus condiciones estarán listas en torno al 9 de julio. Madrid ha tratado de conseguir retrasar al máximo esa línea de crédito para presionar en la negociación de los términos de la asistencia. El objetivo del Gobierno es que el salvamento de los bancos se ponga en marcha con los mecanismos actuales (el fondo de rescate temporal o el mecanismo permanente, si está listo a tiempo), lo que supone recibir los primeros tramos de las ayudas a través del Estado. Con el tiempo, sin embargo, espera dar el salto a la nueva fórmula con recapitalizaciones directas siempre y cuando los socios europeos decidan aprobar ese cambio sustancial en los fondos de rescate. No se trata de un detalle técnico: es un debate sustancial porque supone un incremento notable de la deuda pública española (en el primer caso) y por tanto más dudas en los mercados. Sin embargo, se eliminan de un plumazo muchas de estas incertidumbres con las ayudas directas a la banca, que no computarían como deuda pública.

Según fuentes francesas que siguen de cerca las negociaciones de la cumbre, París va a insistir en que Europa debe ayudar directamente a los bancos españoles y no al Estado. Además, el Ejecutivo de François Hollande respalda que se abra la mano con el déficit español y defenderá que los fondos de rescate europeos compren deuda en el mercado secundario para atajar la presión contra los países virtuosos (más Italia que España), pese a que esa posibilidad está muy verde. No obstante, también son conscientes de que Alemania y sus socios del norte no ceden, de momento. La razón, según apuntan fuentes diplomáticas, es que “algunas capitales están muy disgustadas con la forma en que Madrid ha comunicado el proceso de ayuda a sus bancos”. La misma impresión tienen en Bruselas

En todo caso, Francia es pragmática y no se detiene a acusar a nadie. Considera que el caso español, con el precipitado anuncio del rescate empeorando las cosas, ha enseñado una lección que es preciso resolver con urgencia: “Los bancos españoles están tocados porque han gestionado mal sus activos inmobiliarios y además poseen títulos de deuda soberana tóxica”, comenta una fuente oficial gala. “Pero hemos visto que ayudar al Estado solo sirve para aumentar la deuda y que esto agudiza el problema”, explica. Capitalizar directamente a las entidades evitaría ese círculo infernal que supone que el Estado rescatado se enferme más al endeudarse más”, añade.

La canciller visita esta tarde a Hollande en el Elíseo. Ambos harán una declaración hacia las 19.15 y luego mantendrán una cena de trabajo. Tras dos semanas de intensas negociaciones, París cree en línea con el optimismo que destila el Gobierno español que “el consenso con Berlín está muy cerca” y muestran su convicción de que el Consejo aprobará el viernes 29 una declaración final “muy parecida” al documento elaborado por Herman Van Rompuy. París afirma que este papel, todavía en discusión a varias bandas, debería estar rematado esta misma noche. Incluso el calendario de la cumbre está ya atado y detallado para no dejar nada a la improvisación y poder dar tiempo a que Merkel acuda a presentar el día 29 los resultados al Bundestag.

“Aprobaremos medidas de corto y medio plazo para salir de la crisis del euro y despejar el futuro de la moneda única”, afirman fuentes cercanas a Hollande, que niegan que haya grandes divergencias con Alemania y recuerdan que ya hay acuerdo sobre la necesidad de “profundizar en la unión fiscal y bancaria, y, sobre todo, en aumentar los mecanismos de control del sistema financiero de forma rápida”. París cree que lo que ha sucedido con los bancos en España “no puede volver a suceder”, y tratará de contentar además al primer ministro italiano, Mario Mont, impulsando medidas para profundizar en el Mercado Único y comprar deuda soberana. La fórmula está por ver, aunque París advierte de que no habrá regalos a los malos gestores: “No será una ventanilla abierta para todos pero si daremos una perspectiva clara y un mensaje político de ayuda para que bajen los diferenciales de la deuda”.

La filosofía del acuerdo general está clara y sus grandes rasgos han sido acordados ya entre Berlín y París, porque como recuerda una fuente cercana al Elíseo, “muchas cosas de las que ahora hablamos son cosas que se hablaron ya en los años noventa”. La UE quiere caminar hacia un mayor respeto de las reglas, una mayor unidad política, una mayor solidaridad y un control mucho más férreo de las entidades financieras “para que estas no compliquen la marcha de la economía real”.

París da por descontado que antes de final de año habrá un nuevo sistema de control financiero y una supervisión centralizada de los bancos europeos. Las dudas son más bien técnicas. Qué instrumentos usar y cómo darles validez jurídica con la rapidez que precisa la situación crítica que afronta la eurozona.

Sobre la agenda de la cumbre, el primer día se discutirá a 27 y el segundo a 17. Primero se acordarán las medidas urgentes para relanzar la actividad —el llamado paquete de crecimiento presentado en Roma, con 130.000 millones de inversiones y estímulos—; y también se discutirán los project-bonds a medio plazo, con la idea inicial de incluirlos en los presupuestos europeos 2014-2020.

Además habrá un acuerdo, reclamado por Italia, para proteger la producción europea, y se dará el pistoletazo de salida a la tasa financiera que debe entrar en vigor en 2013. Los nuevos instrumentos de integración fiscal, según París, estarán listos en el segundo semestre 2013. La duda es si serán euroletras, eurobonos, o un fondo de amortización de la deuda, que es la formula que gusta más a Alemania. Pese a la declaración, tan dramáticamente sureña, en la que Merkel enfatizó el martes que los eurobonos llegarán después de su muerte, París no duda de que Berlín dará su brazo a torcer. Y un alto funcionario galo ironiza: “Se refería a su muerte política, no a su muerte clínica”.

Lo que produce más incertidumbre jurídica es el tipo de texto a aprobar en la cumbre. Francia advierte que solo aprobará el tratado presupuestario si se dan las condiciones políticas suficientes: es decir, si obtiene las contrapartidas que Hollande considera indispensables para forjar un gran “pacto por el crecimiento” y la estabilidad. París presentará, como prometió hace meses Hollande, su propuesta de pacto escrito, y el Consejo deberá aprobarlo o no. Pero a día de hoy todavía no se sabe si será un texto aparte, un simple anexo al pacto fiscal o, incluso, si ese gran pacto de crecimiento absorberá al pacto disciplinario.

Según el Elíseo, “si se articula todo como un conjunto, que es lo que Francia espera, eso cambiaría del todo el significado del pacto fiscal y modificaría su naturaleza”. Lo que abriría escenarios de ratificación complicados.

Ante la entrevista de esta noche en el Elíseo, los hombres del presidente se muestran totalmente confiados. “La relación es muy profesional, muy seria, los dos son plenamente conscientes de su responsabilidad y hay entendimiento en casi todo. Merkel y Hollande han hablado con muchísima frecuencia por teléfono y los dos equipos trabajan de forma muy fluida y amistosa. Lo que ha cambiado es que el método de tomar decisiones es diferente, más regular y más metódico que el anterior”.


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