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Análisis bioético de la globalización

Vik AdNetwork | 14:43 | 0 comentarios

La globalización es un fenómeno que ha marcado un hito importante para la humanidad, sin duda que su importancia para el desarrollo económico y social es incuestionable, pero ha traído consigo muchos problemas para el medio ambiente. La crisis ambiental, ocasionada por el hombre, amenaza de muerte tanto al planeta como a la misma especie humana, que pasa de victimaria a víctima por su mala conducta. Desde la vida cultural, la Bioética asume responsablemente el conocimiento, el cuidado y el sentido de todas las formas de vida que pueblan nuestra casa terrenal, es evidente que el deterioro ecológico es una consecuencia de la misma globalización.

Actualmente nos encontramos en una etapa a la que Peter Drucker, en su obra “La sociedad postcapitalista” denomina “la sociedad del conocimiento” una etapa en la que precisamente la globalización se abre paso caminando en los zapatos riesgosamente zigzagueantes del superpoderoso conocimiento tecnocientífico y de la economía de mercado apostando nuestra suerte y la del hábitat y poniendo en juego la vida toda de nuestra casa terrenal. Hoy por hoy, estamos convencidos que la ciencia y la tecnología están en manos del gran capital, cuyas prácticas potenciales por la globalización e inmediatez de las comunicaciones, envuelven al mundo en una tupida red de intereses puramente económicos, que van más allá y por encima de toda consideración humanística, ética, ecológica y política.

Nuestro hábitat esta en peligro, necesitamos una nueva ética que marque las pautas del saber-hacer acerca de la vida y de su sentido, para conducirla hacia modos muy cualificados y dignos de vivirla, esa ética nueva es la Bioética y se ocupa de cuidar moralmente del ethos vital; vale decir, de cultivar la biota y su soporte abiótico para que la vida viva con todas sus vitalidades y se beneficien las actuales generaciones, sin detrimento de las futuras (desarrollo sostenible).

La globalización y la bioética global irían de la mano, en el pensamiento de Potter, si fuese él quien estuviese observando el desarrollo contemporáneo. Esta nueva ética, que pone su mirada en la protección de todo tipo de vida en el planeta y de los soportes abióticos, es la más apropiada para acompañar juiciosamente, es decir, con juicio crítico liberador, el proceso de globalización que tiene a la mentalidad tecnocientífica como aliada inexorable y habita en el entorno de lo urbano. Este entorno es más una actitud vital que un lugar físico, un territorio, pues en el mundo campesino esta actitud urbana gana adeptos permanentemente.
Hoy esta claro que la suerte de la humanidad y del planeta Tierra dependerá, primeramente, de la manera ética como se construya el conocimiento, y, en segundo lugar, de sus aplicaciones prácticas, lo cual implica asumir urgentemente una ética protectora de todo tipo de vida por parte de los constructores del conocimiento tecnocientífico, y, simultáneamente, esa misma ética por parte del tejido social que se beneficia y/o perjudica por la tecnociencia, estableciendo explícita coherencia entre las dos. No olvidemos que la crisis ambiental es un problema moral que nos convoca a todos los habitantes del planeta.

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