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Finanzas y competitividad

Vik AdNetwork | 8:26 | 0 comentarios

Por: Emilio Ontiveros | 13 de septiembre de 2012 (EL PAIS)

El World Economic Forum (WEF) acaba de difundir el Global Competitiveness Report correspondiente a 2012-2013. Se trata de un trabajo que merece la pena consultar. A lo largo de su ya larga trayectoria no ha dejado de mejorar su metodología y, con independencia de las reservas que en algunos casos ofrezcan algunos índices parciales, es, cuando menos, sugerente. El profesor Xavier Sala-i-Martí es el director del mismo. Como se sabe, el índice final, El Global Competitiveness Index (GCI) trata de medir los fundamentos macro y microeconómicos de la competitividad de las naciones. Recordemos que la definición de competitividad, fácil de asumir, es el conjunto de instituciones, políticas y factores que determina el nivel de productividad de un país. Es, por tanto, la productividad la que determina la prosperidad que puede generar una economía: las vías para hacer mejor las cosas.

En este post me interesa destacar el papel que en esa determinación tienen los sistemas financieros. Se trata de uno de los doce pilares de la capacidad competitiva analizada en el informe. No hace falta subrayar que la actual crisis, su especial particularización en los sistemas financieros, primero de EEUU y ahora en los de la eurozona, concede especial interés a las consideraciones en este punto. Es un hecho que el grado de desarrollo financiero, de eficiencia del sector correspondiente, de una economía permite en principio asignaciones de recursos financieros a sus mejores usos productivos. Sin esa eficiencia es posible que queden proyectos de inversión enriquecedores sin financiar: que las empresas más eficientes y modernizadoras no tengan acceso a la financiación en igualdad de condiciones que el resto. Ello depende igualmente de la cualificación de los operadores y, desde luego, de la diversificación institucional. También del equilibrio entre financiación bancaria y aquella basada en los mercados y, no menos importante, de una correcta regulación, que evite las irregularidades que esta crisis ha evidenciado en las economías más avanzadas, y también más competitivas, del mundo.

La economía española repite posición en el índice general, la 36ª de las 144, detrás de economías menos avanzadas como Chile, entre otras. En el grupo de las cinco de cabeza hay tres pertenecientes a la UE (Suecia, Finlandia, Holanda). Alemania se queda en la posición 6ª, por delante de EEUU en todo caso. Ello quiere decir que la pertenencia a un área como la europea es de todo punto compatible con la capacidad competitiva.

En el pilar correspondiente a desarrollo de los mercados financieros España se encuentra en la posición 82, con una nota de 3.9 sobre 7. Y es que la propia crisis bancaria ha debido influir en aspectos como la segmentación de su sistema bancario y en el debilitamiento de la confianza en las entidades bancarias. Las respuestas que aportan los directivos empresariales señalan como una de las mayores dificultades el acceso a la financiación. Son todos ellos resultados poco compatibles con una economía moderna, competitiva, en definitiva. Cabe confiar que tras las reformas de gran calado que están teniendo lugar en el sistema bancario, obligadas por las salidas a la crisis, y muy especialmente como consecuencia del plan de recapitalización financiado por Europa, se consigan mejoras de posiciones en el próximo informe del WEF. Por el momento, no podrán decir los lectores del blog que la información adjunta no invita a la discusión.

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