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Una agencia de la ONU elogia la receta económica de Latinoamérica

Vik AdNetwork | 7:59 | 0 comentarios

Por: Alejandro Rebossio | 12 de septiembre de 2012 (EL PAIS)

Existe un organismo económico internacional que, a diferencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, está dominada por las voces del Sur y su pensamiento es heterodoxo. Esto le ha valido críticas de EE UU y otros países ricos, pero sigue existiendo, aunque, a diferencia del FMI o el Banco Mundial, carece de recursos para prestar y su misión consiste en ser un centro de debate y promoción de ideas alternativas. Es la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, según sus siglas en inglés) y en su reporte 2012 saca lecciones positivas y negativas de Latinoamérica.



“La austeridad no ha generado crecimiento y siguen haciendo falta políticas de apoyo de los gobiernos”, se refiere la UNCTAD a los países ricos. “Los países en desarrollo son vulnerables porque los recortes fiscales y las reformas laborales de las naciones desarrolladas dificultan la recuperación de la recesión” de 2008/2009. “El aumento de la desigualdad no es inevitable y las economías podrían obtener mejores resultados con una distribución más equitativa de los ingresos. Las causas de la creciente desigualdad (en todo el mundo, con excepción de lo que ha sucedido en Latinoamérica y partes de África y Asia sudoriental en los 2000) pueden variar, pero es posible revertir la tendencia utilizando las políticas públicas en materia de fiscalidad y mercados laborales, como el incremento de los salarios de acuerdo con el aumento de la productividad”, opina la agencia que dirige el tailandés Supachai Panitchpakdi, que antes había conducido la Organización Mundial de Comercio (OMC).

El reporte de la UNCTAD se refiere en diversas oportunidades a Latinoamérica para señalar sus errores del pasado (décadas de los 80 y 90) y sus aciertos del presente. “Cuando la globalización impulsada por las finanzas da lugar a una desindustrialización prematura y/o inestabilidad y crisis financieras, como ha sucedido en América Latina y las economías en transición (las excomunistas del Este de Europa), el traspaso de la mano de obra del sector manufacturero a actividades menos productivas (como los servicios en el sector informal o empleos precarios) o el hecho de que los trabajadores simplemente pierdan su empleo contribuye a reducir los niveles salariales y a agravar la brecha de ingresos”, según el documento. Un economista de la UNCTAD, Alfredo Calcagno, dijo en Buenos Aires, al presentar el informe, que también la falta de crecimiento, las privatizaciones y las crisis financieras agravaron la inequidad latinoamericano en aquellos años.

En cambio, “la experiencia reciente, especialmente en América Latina y otros países en desarrollo, apunta a que la fiscalidad progresiva y el aumento del gasto público, incluidos las transferencias sociales y el suministro de bienes y servicios esenciales a los grupos de bajos ingresos, pueden contribuir de manera determinante al proceso de crecimiento incluyente; este enfoque reduciría la desigualdad de ingreso y ofrecería al mismo tiempo la posibilidad de incrementar la demanda que se necesita para que las empresas aumenten la inversión”. Calcagno señaló que las transferencias monetarias a familias pobres con planes como Oportunidades en México, Bolsa Familia en Brasil y Asignación Universal por Hijo en Argentina “han demostrado ser útiles para la reducción de la pobreza extrema y para mejorar la demanda de productos populares”.

El economista de la UNCTAD comentó que Latinoamérica ralentizará su crecimiento este año hasta el 3,2%, menos que el 4,3% de 2011, pero más que la actividad del mundo desarrollado “gracias a una demanda interna vigorosa, sustentada por el aumento de los salarios reales y del crédito al sector privado”, según indica el documento de la agencia. El organismo señala que “varios países (latinoamericanos) han respondido al deterioro de las condiciones externas con medidas anticíclicas, como el incremento del gasto público y la adopción de políticas monetarias más favorables”. Uno de ellos es Brasil, aunque también se encuentra entre los países que menos crece de la región. “Esos países han aprovechado el espacio de políticas creado por el aumento de los ingresos públicos y la aplicación de políticas financieras activas, incluida la gestión de las corrientes de capital extranjero. En consecuencia, las tasas de inversión van en aumento y la tasa de desempleo ha descendido al nivel más bajo de los últimos decenios”, destaca la UNCTAD.

El organismo advierte, de todos modos, que la desigualdad de ingresos en América Latina continúa siendo mayor que en los 80 y que la de la mayoría de las regiones del mundo. Los países desarrollados siguen siendo los más equitativos por efecto de los impuestos y el gasto fiscal, según Calcagno. En los 80 y los 90 en 14 de los 18 países latinoamericanos creció la inequidad. Desde 2000 ha disminuido en 15. Pero también sigue siendo un reto la concentración de la propiedad de la tierra, según la UNCTAD.


La reducción de la desigualdad de los ingresos de los últimos años “se produjo en un contexto de mejora de las condiciones externas, en especial la subida de los precios internacionales de los productos básicos y la reducción de la carga del servicio de la deuda”, señala el informe. “Desde 2002, algunos países ricos en recursos naturales, especialmente de América Latina, han conseguido convertir la mejora de la relación de intercambio (precios de exportaciones e importaciones) en un aumento generalizado de los ingresos en el conjunto de la economía, reduciendo así las disparidades entre niveles de ingresos. Para ello, estos países aumentaron sus ingresos fiscales y aplicaron políticas fiscales e industriales bien dirigidas, lo cual contribuyó a crear puestos de trabajo de buena calidad fuera del sector de los productos básicos", manfiestó la UNCTAD, en contraposición a la reciente crítica de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) sobre la falta de serias políticas manufactureras en la región. "El aumento del gasto fiscal creó puestos de trabajo de forma directa en el sector público y en el sector de los servicios, y de forma indirecta en las ocupaciones relacionadas con el desarrollo de infraestructuras y en la industria manufacturera. También fue muy importante a este respecto la aplicación de políticas fiscales anticíclicas y de unos impuestos sobre la renta más progresivos. Asimismo, muchos países dedicaron el aumento de los ingresos públicos a incrementar el gasto social. Varios países adoptaron además sistemas de tipos de cambio administrados y medidas de control de capitales para poner freno a la entrada de capitales con fines especulativos e impedir una revaluación excesiva de sus monedas”, enumera el organismo de la ONU.

Calcagno destacó que Argentina imponga tributos a la exportación agrícola, aunque elogió también a Brasil, que carece de ellos: “Tiene sus propias opciones para recaudar impuestos”. Por el contrario, criticó que la “gran mayoría” de los países latinoamericanos hubiesen revaluado sus monedas en los últimos años, con la consiguiente pérdida de competitividad de la producción industrial.

El documento también señala que el alza del paro en el mundo a partir de la crisis financiera de 2008-2009 “ha provocado en la mayoría de los países desarrollados una reiteración de la presunta superioridad de los mercados laborales flexibles”. No obstante, “unos pocos gobiernos, principalmente de América Latina, han renunciado a esta orientación, centrándose en políticas que mejoran la situación económica de los pobres y el poder de negociación de los trabajadores, sin entorpecer el crecimiento ni la integración económica mundial”.
“No es achicando los salarios que se reduce el empleo porque si todos hacen lo mismo, no habrá a quién venderle”, opinó Calcagno. “Si una empresa sobrevive recortando salarios, no va a innovar. Los países en desarrollo deberían ponerse de acuerdo en unas condiciones impositivas y salariales mínimas para no tener que competir entre ellos para favorecer a las transnacionales”, concluyó el economista de la UNCTAD.


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