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El difícil arte de las proyecciones económicas

Vik AdNetwork | 13:04 | 1 comentarios

Por Serapio Cazana

Tal vez los ejemplos locales más inmediatos referidos a las proyecciones económicas sean el tipo de cambio del sol frente al dólar o el rumbo fijo de los mercados emergentes de cara al crecimiento sostenido.

En el primer caso, los pronósticos de un dólar a S/.2.25 en algún momento del 2013, se dieron hace pocos meses. Ahora, sin embargo, es casi imposible esperar que eso ocurra, aunque todo depende de un condicional: Si la Reserva Federal de Estados Unidos reduce o no las medidas de estímulo a su economía. Con respecto a lo segundo, el futuro inmediato de Brasil, por lo menos no se ve con mucho entusiasmo. Cabe recalcar que no se trata esta vez de haber llegado a un panorama claro de lo que va a ocurrir sino simplemente de no aceptar con carácter absoluto las tendencias actuales.

No obstante, aunque no se tiene que tomar con fe inquebrantable las predicciones o proyecciones económicas, no por ello se pueden pasar por alto, puesto que resultan útiles para fijar varios escenarios, muchos de los cuales podrían ser confirmativos.

En un reciente artículo de la revista Trends se alternan, por ejemplo, dos escenarios futuros con respecto a la economía de Estados Unidos. Ambas proyecciones no sólo son diferentes sino que se contraponen. Se trata de saber en qué zonas del país se producirá el mayor desarrollo en los próximos años.

Joel Kotkin, del Instituto de Manhattan, cree que el mayor crecimiento se producirá en las zonas poco pobladas y con grandes llanuras, fundamentalmente en los corredores donde florece el negocio del petróleo y el gas natural. Por su parte, Richard Florida, editor de The Atlantic y profesor de investigación en la Universidad de Nueva York –entre otros cargos– afirma lo contrario. Para él, el desarrollo se producirá en las ciudades densamente pobladas y con fuerte capacidad de innovación.

Florida llega a afirmar que una abundancia de recursos naturales puede llegar a ser un freno para un desarrollo económico avanzado e incluso puede incidir en una educación superior de baja calidad. ¿Quién tiene la razón? Los dos investigadores presentan datos en apoyo de sus respectivas proyecciones, pero la respuesta tendrá que darse dentro de algunos años.

Por ahora lo valioso del análisis es que aporta ideas a lo que se podría hacer localmente. La pregunta equivalente en el Perú sería en qué regiones se producirá un mayor desarrollo en los siguientes años. ¿Hacia dónde irán las mayores inversiones? ¿Cómo pueden incidir los recursos naturales? Lo más seguro es que aquí ambas tesis resulten útiles.

En los números recientes de Perú Económico se han realizado varios estudios regionales con respecto al clima de inversión, a las ciudades más competitivas para atraer inversiones, lo cual, evidentemente ya es un aporte para identificar tendencias.

Si bien los recursos naturales han originado disturbios en varias zonas, los recursos no son contraproducentes por sí mismos; depende de las estrategias políticas y empresariales en cada lugar. Al respecto existen ejemplos cómo Tacna o Moquegua que se contraponen a Cajamarca, por mencionar unos casos.

Por lo demás, la tesis de “la maldición de los recursos naturales” ya tiene varias décadas y cuenta con bastante documentación. El año pasado, en un artículo de Farid Kahhat, Las industrias extractivas y sus implicaciones políticas y económicas, se mostró por qué en América Latina los recursos naturales no guardan causalidad con el atraso. De hecho, se puede conjugar industrias extractivas y capacidad de innovación para iniciar y sostener el desarrollo.

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