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Reconozca sus pecados financieros

Vik AdNetwork | 17:24 | 0 comentarios

Contacto económico
OSCAR GONZÁLEZ ESTRADA

En las finanzas personales, los pecados son los aspectos equivocados que muchas veces dañan e impiden incrementar nuestro patrimonio. Es importante identificarlos y tratar de cambiar algunos comportamientos erróneos para mejorar nuestra salud financiera.

Entre los principales pecados financieros que se pueden identificar se encuentran el no ahorrar, gastar más de los ingresos que se perciben, endeudarse más de la cuenta, tener compras compulsivas y hacer inversiones riesgosas, entre otros.

Aunque no necesariamente debe tener remordimientos de estos pecados, sí puede aprovechar este tiempo para evaluar sus actitudes financieras, y si lo considera necesario puede cambiar algunos aspectos para lograr administrar mejor su dinero. A continuación, resumiré algunos puntos claves que lo puedan ayudar en este sentido.

No ahorrar
El ahorro representa un gran esfuerzo, pues la persona que lo hace deja de consumir en el presente pensando en el futuro; y bien vale la pena hacerlo porque le permitirá, con distintos objetivos y plazos, tener reservas para situaciones imprevistas (pérdida de empleo, gastos de salud, etc.) o acumular un capital para poder invertirlo.

Seguro que muchas personas se preguntarán ¿cómo ahorrar si cada fin de mes no queda nada? De hecho que el ahorro depende del nivel de ingresos, pero también de los gastos que uno haga. No siempre las personas con igual nivel de ingresos tienen los mismos ahorros, estos dependerán de los planes concretos que se tengan y de la disciplina para ejecutarlos, es decir, de la forma en que uno organiza sus finanzas personales. Será importante tener claridad sobre cuáles son sus gastos y las prioridades que les dé, y ayudará mucho el pensar en generar ingresos extras.

Gastar más de lo que gana
Para tener sus finanzas sanas, una de las premisas fundamentales es no gastar más dinero del que gana. Si uno gasta más de lo que tiene se verá obligado a endeudarse, con las consecuencias negativas que ello conlleva. Evite el pecado de aparentar vivir por encima de sus posibilidades; tenga límites y no se exceda.

El control y la planificación son las mejores armas para combatir este pecado. Trate de que su consumo no supere lo estrictamente necesario y que guarde relación con sus posibilidades económicas. La elaboración de un presupuesto es la mejor estrategia.

Endeudarse más de la cuenta
Aunque es difícil, debemos aprender a vivir con lo que se tiene y evitar los créditos de consumo. Los préstamos deberían ser usados solo para adquirir algunos bienes duraderos, como comprar una vivienda, un vehículo o algún electrodoméstico que mejorará su bienestar, así como en la educación de los miembros de su familia.

A la hora de pedir un crédito evalúe muy bien el porcentaje de los ingresos que está dispuesto a destinar a los pagos de sus cuotas. Lo ideal es que el valor de las cuotas no supere el 20% de sus ingresos para no poner en riesgo su capacidad de cubrir el resto de gastos que tiene que afrontar. Y si ha adquirido una deuda pague sus cuotas a tiempo para evitar que le cobren moras o intereses compensatorios.

Compras compulsivas
A este pecado financiero muchos le llaman la lujuria, que es el consumo desenfrenado de comprar por puro placer. Este tipo de comportamiento, por lo general, lleva al sobreendeudamiento y a la quiebra.

Para luchar contra este mal, primero tiene que ser consciente de que estos gastos son compulsivos y afectarán sus cuentas. Para ir controlando este impulso, cada vez que va de compras, deje las tarjetas de crédito en su casa y lleve dinero en efectivo, solo lo necesario. Esto le ayudará a controlarse y no estar en aprietos cada fin de mes.

Inversiones riesgosas
Todas las inversiones, aun las más pequeñas, poseen un nivel de riesgo. Sin embargo, en este caso nos referimos a aquellas que son muy tentadoras y lo pueden hacer pecar al ofrecerle altos rendimientos por su dinero y de manera rápida. Lo aconsejable es dudar cuando le proponen un negocio o una inversión en el que le aseguren altas rentabilidades sin un mayor esfuerzo.

Lo ideal es equilibrar el riesgo y la recompensa de lo que estamos invirtiendo. Si decide hacer una inversión, piénselo cuidadosamente y, si es necesario, busque asesoría especializada, además el mercado peruano ofrece muchas alternativas interesantes.

Si tiene algunos de estos pecados u otros que haya identificado no tiene que confesarlos a un sacerdote, solo trate de comprometerse en purificarse de ellos para santificar su salud financiera.

Comente cuáles son sus pecados financieros y qué está haciendo para combatirlos.

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