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Situación y perspectiva del desarrollo tecnológico en el Perú

Vik AdNetwork | 12:36 | 0 comentarios

Por David Ritchie

Un recuerdo lejano: una caricatura publicada en un medio satírico argentino durante la dura dictadura de Videla y otros (1976-1983), presentaba a dos cangrejos dialogando mientras se desplazaban en su habitual retroceso. En las nubes de diálogo uno de los cangrejos le pregunta al otro "¿Y cómo vamos, che?". "Y, bueno" -responde el otro- "avanzamos, che, avanzamos".

La caricatura ilustra perfectamente el "Síndrome del cangrejo", una condición de confusión y desorientación, resultado de la cual se valoran como avances positivos los desplazamientos que en la realidad van en franco retroceso. Como sucede en nuestro medio cuando se habla sobre el fútbol ("Vamos, Perú, esta vez nos clasificamos") o en las raras ocasiones en que algún personaje hace referencia a la tecnología para elogiar nuestro uso de "tecnologías de punta". En ambos casos, avanzamos en nuestro habitual retroceso.

Veamos lo del fútbol. De acuerdo con los resultados de la FIFA Coca Cola World Ranking ocupamos el puesto séptimo de diez países de América del Sur que compiten en la liga del barrio: la Conmebol. En la clasificación global, hemos bajado doce posiciones, para situarnos entre Costa Rica y Venezuela (un país que puede acogerse a su afición por el béisbol para explicar el lugar que ocupa).

En tecnología, la situación es agónica. El ranking de Competitividad del World Economic Forum 2013-2014, construido sobre 134 países, señala que Perú está ubicado en el puesto 86 en preparación tecnológica, habiendo bajado del puesto 69, y en el 122 en innovación, habiendo bajado del puesto 113.

Avanzamos, che, avanzamos en economía. Ha sido un periodo inusualmente largo de prosperidad económica, pero nos desplazamos hacia atrás en nuestro desarrollo tecnológico, porque la prosperidad minera se ha basado esencialmente en la extracción de recursos naturales, vendidos y embarcados sin mayor valor agregado.

Los postulados de Charles Darwin, aplicados al nivel de países, permite evidenciar cómo el "Síndrome del cangrejo" puede llevarnos a "cometer el error profundamente arraigado de considerar que las condiciones físicas (nuestros cerros llenos de minerales) de un país son las más importantes para sus habitantes; como sea (dijo Darwin) pienso que no puede disputarse que la naturaleza de los otros países, con quienes se debe competir, es en términos generales el elemento más importante de su éxito".

Recurrimos a Darwin porque su reflexión obliga a abandonar explicaciones autorreferentes (en el sentido de Luhman) y a tomar en cuenta que el resto del mundo ya experimenta con el tránsito a la globalización.

Debemos mirar hacia afuera, entender los mercados de destino y vender en ellos. Es imperativo compararnos con los países con quienes competimos, sobre todo con los vecinos, y estudiar sus métodos de avance, sus formas de abordar el desarrollo tecnológico. La comparación con los países del barrio debe ser el medio para ubicarnos en cuanto a nuestra real situación en la tecnología.

En el fútbol, los magros resultados nos obligan a mantener una comparación tristemente permanente, y cada peruana y peruano tiene su propia receta de solución. Con el fútbol, el "Síndrome del cangrejo" surge en el periodo de clasificatorias. Lamentablemente, no sucede lo mismo con la tecnología.

Es una actividad casi subterránea, alejada de la vida cotidiana y de poco interés para los medios de comunicación masiva. No se presta para denuncias y escándalos: por eso no es noticia. Pocos la entienden y a nadie llama la atención que la ingeniería de minas de nuestro país se desarrolla y define casi en un cien por ciento en nuestro vecino del sur.

Justo es reconocer el esfuerzo de quienes con talento y dedicación persiguen el tema con similar tenacidad a la que desplegaron los primeros cristianos. Lúcidos en sus publicaciones, incansables en su esfuerzo, transmiten la convicción de que la fuerza de la razón en algún momento logrará modificar la realidad. La importancia de estas personas y grupos surge, a no dudarlo, en el momento de elaborar los planes de gobierno para las campañas presidenciales. Aunque luego enfrenten el sinsabor de la postergación, ...hasta la próxima campaña.

¿Es acaso que los presidentes una vez elegidos deben sopesar los beneficios y riesgos de transitar por un "idealismo" caviar, que se enfrenta al 'realismo' de los capitanes de la economía y al 'fundamentalismo' de derecha local?

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